ECO EN MARIO BENEDETTI

Mario Benedetti. (Foto:Carlos Miralles)

Mario Benedetti. (Foto:Carlos Miralles)

Ese rostro que captó Miralles -su fotográfica lectura- tiene el sello imaginativo de una verdad inconmovible. Seguro de su odisea, Mario, cariñosamente, adoptó, desde 1920 en el Paso de los toros, la serenidad y la tranquilidad de un corazón que lucharía intensamente por los ideales de una humanidad que se debate -aun después de este 17 de mayo pasado- entre la impotencia y el vandalismo económico.

Cuando prolongada corría una noche de algún día de los noventas, escuchaba desde un casette -tirado en mi cama de entonces- su voz en los poemas de amor directos, saludables, como si estuviera allí conmigo el niño que le centelleaba. Claro, en realidad él le hablaba a Luz, siempre, su amada de toda la vida.

El coloquio lo llevaba hasta donde quien quiera que fuese se encontrara. Benedetti pensaba que la poesía debía aceptar el humor entre sus versos. La capacidad de la letra para reunir a los amigos fue una de sus delicias, su sagacidad universal: los signos en la pared de papel del duro andar.

El escritor, poeta y periodista uruguayo, había donado a la Universidad de Alicante sus preferidos y personales libros en el 2007. A tiempo, antes de su deceso a los 88.

Dos días después de su partida, en una conferencia sobre la lengua global, Juan Luis Cebrián ha dicho que el español es “…un idioma que sustenta el quinto mercado editorial en el mundo y que es el segundo más usado en el buscador Google en todo el planeta.”

Por su parte, el mismo día, Umberto Eco a sus 77 años, al ser premiado por el Círculo de Bellas Artes español, afirmó que si tuviese que dejar algo para la posteridad, lo haría en formato de libro. En favor de éste, acaba de publicar en la Feria del libro de Turín ‘No os vais a librar de los libros’. El semiotista dijo, además, dentro de la polémica, que cree “…que cada nuevo medio de comunicación que aparece no mata los que ya existen.”

De mi lado, no deseo librarme de ellos. Más bien, hurgaré en mi biblioteca esta noche, para sentarme a leer –a la par del teclado- los impresos bellos poemas que el tierno maestro ha legado al áspero futuro.

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2 responses to this post.

  1. Posted by Edgar on 22 mayo 2009 at 8:20 am

    “Unas veces me siento
    como pobre colina
    y otras como montaña
    de cumbres repetidas.”
    Estados de ánimo-Benedetti.

    La primera vez que lei “Estados de ánimo” me conmovió profundamente. Y así la obra de Benedetti a lo largo y su ancho: sensible. Una honestidad innegable y una caballerosidad notable.
    Aveces, creemos-los jovenes- que no existimos en el mismo tiempo que los genios. Bueno…. yo estuve cerca de Picasso y relativamente de Einstein, viví el mismo tiempo de Dalí, lei a don Joaquín Guitierrez y García Márquez, enloquezco con Pink Floyd y hace mucho me hacen reir de alegría las intervenciones de un Benedetti, Saramago, Silvio, Fidel o cualquier otro genio que conociera vivo.
    Esta vida…si! esta! nos llena de milagros y alegrias en cada momento. Cuando Benedetti partió pense en:
    “Ahora que empecé el día
    volviendo a tu mirada,
    y me encontraste bien
    y te encontré más linda”….

    pense en la vida!!!!!

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  2. Posted by Humboldt on 22 mayo 2009 at 1:19 pm

    A Benedetti lo entendemos todos, los mas jovenes y tambien los veteranos de mas de una batalla, era como estar con el amigo, compartiendo, disfrutando de un rato ameno..de un muy buen rato. El sabia llegarnos, sin mucho aspaviento, con palabras sinceras, con esas que solo te dicen los amigos!!

    Responder

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