¿“CUALQUIERA TIEMPO PASADO FUE MEJOR”?

Realmente, nunca sabremos si el verso que inmortalizó alguien que se llamó Jorge Manrique [Georgius Manrique Toletanus], nacido en Paredes de Nava, España, de noble familia y que vivió de 1440 a 1479, muerto solo tres años después de su padre, en batalla, será o no verdadero. O, mejor dicho, nadie podría afirmar certeramente si la frase lleva razón. Parte del poema, en “Coplas por la muerte de su padre”, en donde la famosa frase se encuentra, dice así:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Se tiende a pensar que el pasado, el antes, el ayer, “a nuestro parecer”, sobre todo para las generaciones inmediatas a la actual -las de los años 50, 60 y 70’s- palparon, de manera dramática, el tremendo cambio que dio la civilización en el planeta: la salida de una Costa Rica casi bucólica, rural o pastoril, y el entronazo a un mundo tecnológico, cargado de electrodomésticos, vehículos y cohetes al espacio sideral, luego polímeros, teléfonos fijos, móviles, artefactos, computadoras y etcéteras en donde los bits y los chips cada vez más diminutos y con más poder de apropiación se excitaron dentro de las empresas en una producción orgásmica sin fin. Todavía.

Las mentes de algunos de nosotros que acaso pasamos los cincuenta, recuerdan esos días sin humo, sin basura excesiva, en donde los juegos se solazaban al aire libre y casi todos los juguetes de cíclica vida, eran de madera: trompos, yoyos, carritos y el andar en bicicleta realmente no significaba algún peligro latente. Los barrios se caracterizaban por sus “barras” de jóvenes que se la pasaban jugando al escondido, salve al tarro, rayuelas, bolsillo y bolitas, y las tertulias se daban todos los días en las esquinas. Ir a los ríos a coger “aluminas” o gupis era común y corriente, igual que el bañarse en alguna poza de aguas transparentes, en donde uno hallaba hasta cangrejos de río. Entonces, las puertas de las casas se mantenían abiertas, de “par en par”, sin miedos, sin rejas. Lo demás era estudio y escuela.

Seguramente hay personas que desean más el mundo de hoy que el del ayer reciente, pero lo que sí está claro es que el pasado era más sano y la naturaleza transcurría, por lo general, en paz. Hoy, es tan pronunciado el daño que le hemos propinado, que su furia podría ser cada vez más enfática también y, por ende, el sufrimiento de los seres humanos será mayor cuanto menos seguros estén.

Muchos de nosotros no nos hemos podido contestar porqué la ambición del ser humano se extrapoló tanto, causando graves perjuicios a toda la humanidad con consecuencias que aún ni siquiera sospechamos.

Hace casi 600 años que este Jorge Manrique decía que todo tiempo pasado fue mejor. Pero, en verdad, los tiempos pueden ser duros y oscuros, o claros y tranquilos. La era de la Inquisición cristiana, por ejemplo, fue mortífera y despiadada. Las guerras siempre se han ventilado debajo de los cielos y los muertos siempre han sido sembrados en la faz de la Tierra. El homo sapiens tratando siempre de prevalecer sobre sus hermanos en cualquier circunstancia: el egoísmo, la vanidad, el orgullo o la estupidez apoderándose del podio.

Uno puede pensar en el universo cuidadoso y benefactor del útero materno. Allegarnos al siglo V a.C., el de las Luces, cuando Pericles era llevado de la mano estratega y sapiente de su cortesana esposa, Aspacia, hacia las artes y las letras. Irnos más y más atrás, al mundo de Lucy, la antiquísima mujer que al morir había cumplido los 20, encontrada en el desierto de Hadar, en Etiopía, y cuya edad hoy es de 3.180.000 años. Hurgar en la saliva reseca de nuestros antepasados, en el ADN aprisionado, aterrado de nuestros ancestros.

Partir en expedición al único Edén, al verdísimo Paraíso, al ecológico pedazo de tierra pura, salvaje y frugal. Pero hasta de ese lugar –dice el fabuloso mito- fueron expulsados el hombre y la mujer por razones de algún desacato. Siempre bajo leyes, incluso, podríamos retroceder hasta las inmensas, inimaginables e impensadas bombas atómicas megaexplosivas de un Big Bang en los inicios del vacío inconmesurable.

Podríamos tal vez atrasarnos un tantito y pensarnos como quarks abrazados inseparablemente al electrónico protón de la Existencia, al centrífugo tornado de la vida. Seres alquímicos de Luz.

Pero no, no exactamente todo tiempo pasado fue mejor. Sino que todo tiempo untado con la graciosa grasa del amor primigenio, último o vetusto -la del veterano Eros, fundador de inicios y principios-, esa sí ha de ser la pasta definitiva para el pan de todo buen futuro, de todo buen pasado o tiempo por venir.


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8 responses to this post.

  1. Es la memoria humana la que nos permite viajar al pasado, contrastarlo con el presente y valorar los cambios que se han dado. Corregir los grandes errores, producto de la ambición desmedida y el descuido con nuestro planeta es casi la meta obligada del colectivo humano.
    Por respeto y solidaridad, hay que conquistar un futuro más armonioso para las próximas generaciones.

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  2. Posted by Cesar on 28 junio 2009 at 3:35 pm

    de acuerdo con Dona, y esa misma memoria nos hace trucos de día y de noche (dejá vu y pesadilla)
    creemos que el pasado es mejor porque tenemos un recuerdo agradable de ciertas experiencias
    y del futuro solo podemos suponer, sin prevista, ya q no tenemos ni una bolita mágica
    ni la fórmula de raíces de Nostradamus (aunque parecía que solo vió un canal de noticias, que transmitía más sucesos y eventos trágicos) [como cuando haciamos maniobras para ver canal 19]

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  3. Posted by Edgar on 28 junio 2009 at 6:45 pm

    La gente adulta (mayor) suele decir que sus tiempos eran mejores, que eran tiempos más sanos, más limpios…mejores. Apuesto que sus padres les decían tambien que sus tiempos eran mejores, y también apuesto a que nosotros le diremos a nuestros hijos que nuestros tiempos fueron mejores. Incluso para nuestra propia vida, individual, es arriesgado asegurar que todo tiempo pasado es mejor, tomando en cuenta que el presente – que al final es pasado antes de haber terminado – tambien esta lleno de cosas maravillosas, brillantes, positivas, negativas, oscuras y catastróficas.
    Todo tiempo pasado es mejor, claro, sobre todo cuando el presente es oscuro; pero cuando el presente es claro y lleno de ventura dudo que pensemos tanto en el pasado.
    Creo que ningun tiempo es mejor que otro, todas las épocas son diferentes. Al final de cuentas, nazcamos en el lugar y época que sea tenemos que enfrentar el futuro de manera positiva y alegre considerando el pasado como un aprendizaje, promotor de lo que somos hoy.
    Sin embargo creo que muchas cosas del pasado eran mejores. Escucho con atención las enseñanzas, las historias, siempre con la conciencia de construir un mejor futuro donde pueda primar la sinceridad, la honestidad y el respeto entre los hombres y mujeres. Si esta época no es lo que queremos que sea debemos esperar con energia positiva ese amanecer que llega tras la noche.

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    • Contesto a este comentario y a los dos anteriores. Los tres están escritos con las características propias de cada una de las personas que los hacen. Los tres me gustan, los comparto y, de verdad, habla de que no es necesaria tanta literatura para saber la verdad. La sinceridad, sinónimo de claridad, es todo lo que hace falta. Y, dichosamente, este blog es el territorio en el cual es posible que estén siempre presentes.

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  4. Posted by David Portilla on 29 junio 2009 at 10:51 am

    Yo creo que dependiendo de cómo ha sido su pasado, cada persona dirá si el pasado fue mejor o peor; si mi pasado ha sido siempre cuesta arriba y el hoy entro en claridad, pues diré que el pasado fue peor; pero, sí creo que, entre más tecnología tenemos, más cerca estamos del fin.

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  5. Posted by Edgar on 30 junio 2009 at 1:53 pm

    El tiempo pasado nos hace lo que somos hoy…

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  6. Posted by Tuarus on 1 julio 2009 at 2:47 pm

    El presente es de los que estamos vivos. ¿Qué es la vida si no? La vida es aquí y ahora, el tiempo que estoy viviendo. La historia (o el pasado) es, como las cenizas, la evidencia de algo que fue pero ya no es. Por eso, creo que si el pasado ya lo viví, y al futuro sólo llegaré en presente; ningún tiempo es mejor que el que estoy viviendo porque es el único que puedo tocar, oler, usar, vivir; no importa cuánta influencia tenga del pasado o cuánto pueda afectar el futuro, es el único que tengo a mano, es lo que vivo, mi vida.
    Estar en el presente es estar vivo.

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