“ESPEJOS. UNA HISTORIA CASI UNIVERSAL” de EDUARDO GALEANO

Hace unos días atrás, como uno de esos regalos que quedan como sublimes para siempre, mi buen amigo Ari Nazzassi, uruguayo, me obsequió algunos de los relatos de los casi seiscientos de que  consta Espejos. Una historia casi universal, el último texto escrito por su compatriota nacido en Montevideo un 3 de septiembre de 1940, y que, por lo tanto, recién cumpliera los 69, el escritor y periodista Eduardo German Hughes Galeano, considerado hoy, con demasiada razón, como una de las grandes luminarias de la literatura latinoamericana.

Eduardo Galeano, escritor uruguayo

Eduardo Galeano, escritor uruguayo

Ha sido jefe de redacción y director de semanarios y diarios como Marcha y Epoca; exiliado en Argentina, en Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis. Exiliado también en España, pudo regresar a su país en 1985.

Desde “Los días siguientes”, escrito en 1963, hasta “Espejos. Una historia casi universal” (2008), Galeano ha escrito unos 38 libros traducidos a más de veinte idiomas, pasando por “Las venas abiertas de América Latina” (ensayo) de 1971 –clásico de la literatura política continental-, texto que le donara el presidente venezolano Hugo Chávez –en la V Cumbre de las Américas- a Barack Obama y que subiera las ventas del libro en Amazon.com de una forma meteórica, libro con el que se hiciera notorio su paso por la literatura y en donde denuncia, con estilo muy particular [crónicas y narraciones] -que ya sería común en su arsenal literario-, la colonización europea de América Latina y los constantes y continuos saqueos de sus grandes recursos naturales por parte de los imperios colonialistas, sobre todo de La Gran Bretaña y EUA, desde el siglo XVI hasta el XX. Libro que, de manera personal, apunta el inicio de mis años universitarios.

Las venas abiertas de América Latina

Las venas abiertas de América Latina

Para llegar a Espejos, entre muchos otros libros y aparte del ya dicho arriba, hemos de transitar por “Días y noches de amor y de guerras” (1978) [memorias de la vida de los lugares adonde fueran a dar los exiliados –Guatemala, Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay-]; “El libro de los abrazos” de 1989; “El fútbol a sol y sombra” (1995) [homenaje de Galeano al fútbol, música del cuerpo y fiesta de los ojos, pero del cual el escritor denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más portentosos del planeta]; y “Patas arriba. Escuela del mundo alrevés” de 1998, en donde el periodista alude a la historia de Alicia, la del país de las maravillas, la que, después de andar por aquel país, se interna, hace 130 años, en su espejo para ver el mundo al revés; hoy en día, según Galeano, a Alicia le bastaría asomarse a su ventana para apreciar ese estado del mundo: es el fin del milenio y el mundo se presenta con su ombligo en la espalda, la cabeza en los pies y con la izquierda a la derecha.

Pues bien, me di a la tarea de buscar en las librerías de nuestro país el libro del uruguayo, con tan mala suerte que se halla solo en idioma inglés y a un precio no muy asequible para la mayoría de las personas; sin embargo, por esas suertes que, dichosamente, también se dan, un amigo que viajaba a España me lo pudo traer en español y por un menor precio.

Así, el motivo de este pequeño artículo no es otro que hacer ver, enfatizar, promulgar, relevar, avisar, acerca de las inmensas cualidades literarias de Espejos. Una historia casi universal y, aunque el predilecto escritor diga no ser historiador, sus relatos están cargados de análisis social, político e histórico: “Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable” –ha dicho.

Por eso es que, en uno de sus relatos nítidos, sabios, contundentes, cortos, con giros narrativos sensibles, nada comunes, Galeano afirma que la historia oficial es fundamentalmente la historia europea. Las historias de América, así como las de otros continentes y latitudes, incluida la China, han sido oscurecidas en los textos.

Espejos es un libro compuesto por minitextos esenciales, con literatura de alto vuelo, que va, poco a poco, narrándonos en esas cápsulas concisas y de gran frescura, con una información salida de la experiencia y de los libros, casi toda la historia conocida, de Oriente y de Occidente, a veces con relatos y crónicas que por su objetividad nos llevan a las lágrimas o nos sumen en la risa a solas, a sabiendas de que estamos al frente de un documento sin precedentes, una roca testimonial de la historia del hombre a la cual no es posible encontrarle fallas o tergiversaciones; su ideología, su pensamiento, luce transparente y llano.

Es mi pensar que si los ministros de educación de nuestros países desearan lo mejor para nuestros hijos, para nuestros estudiantes, pilares del futuro, en cuanto a instrucción se refiere, deberían, sin dilaciones, optar por poner en sus programas de estudio, el libro Espejos. Una historia casi universal de Eduardo Galeano como texto totalmente obligatorio porque, de una forma clara y sencilla, nos hace recorrer los pormenores de la historia de la humanidad, las sociedades y la política, incluidas las religiones.

Galeano en una de sus presentaciones

Galeano en una de sus presentaciones

Los latinoamericanos debemos de estar sumamente orgullosos de contar, dentro de su inventario literario, con una personalidad del peso de Galeano, quien nos ha hecho, otra vez, abrir los ojos y la mente en un mundo que cada vez más nos cierra las expectativas de un aprendizaje sano y verdadero. Desde Costa Rica, respetos profundos al maestro.

Con magistral artesanía Eduardo Galeano ha construido la llave clave para mover y abrir, con punzante brevedad, las otrora inmensas y pesadas puertas de la Ciudad del Conocimiento. El, tal Alicia, nos invita a entrar, con donaire, al país de sus Espejos.

Nos enseña el rostro del pasado, similar, reflejado, sus delicias, sus victorias, sus pasajeros momentos y sus atribuciones abusivas, los delirios de lo incongruente y la pasión ardiente de las sabidurías. Espejos advierte que, si nos asomamos al bagaje de tanta historia ahí recluída, con extensos trechos de real perversidad, acicalados por los poderes cuales fueran, no debemos repetirla, menos, recrearla; sí imaginarla como fue  para educarnos de su inhóspita descabelladura.

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One response to this post.

  1. Posted by David Massey on 13 octubre 2009 at 3:19 pm

    Yo, pensando en ella, solo recibía -como impuesta en mi memoria-, una suave canción… Me hubiera gustado cantarla para ella:

    “Anhela mi alma estar en tu presencia,
    y escuchar tu voz una vez más…
    poder hallar la calma en la tormenta,
    cerca de tus atrios, oh Jehová…

    Quiero estar a la sombra de tus alas,
    quiero andar rodeada de tu luz,
    quiero hablar contigo cara a cara…
    si alguna golondrina tiene ahí su hogar,
    podrá también mi alma hallar la paz…

    D

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