TALAMANCA: LOS CACIQUES BRIBRIS ASESINADOS (III).

EL  ULTIMO :  ANTONIO   SALDAÑA

Al ser la tierra el fundamento de la vida indígena y el bosque el proveedor de toda clase de recursos para ésta, su expropiación por la compañía bananera y, más aún la tala masiva con el fin de convertir la selva en sembradíos de banano, constituyó la mayor agresión a la integridad cultural indígena. Antonio Saldaña no pudo permanecer indiferente ante esta situación, siendo este hecho el momento histórico más importante en el cual su liderazgo debía manifestarse de manera rotunda; su rechazo a esta nueva y abierta forma de usurpación es el hecho por el que es recordado y reinvindicado por su pueblo.”

Saldaña posando solo

Antonio Saldaña, último cacique bribri, murió asesinado en 1910.

Porque, hasta 1908, los bribris fueron dueños de sus riquísimas tierras hasta que entró la Chiriquí Land Co., para crear la División Sixaola, y poco tiempo después, Antonio Saldaña fue asesinado, en 1910, muy seguramente por gracia de los palurdos anglonorteamericanos.

Contamos –dichosamente- con varias fotos de Antonio, el último cacique legítimo, rey de la etnia bribri: porque aún con todo lo que pudo haber cometido en el oscurantismo en el que fue sumido –inseguridad de si aceptar o no ciertas costumbres occidentalistas, como cuando le pidió a don Cleto González, un cura y una escuela para “educar” a su pueblo (?)-, puede uno ver y disfrutar, por un momento, su señorío y su real creencia en su naturaleza real: su penacho de plumas de aves tropicales significaba más que cualquier otro elemento del vestuario ocasional, siempre presentes sus insignias a pesar de vestir como cualquier persona de su comunidad. Saldaña sobresalía por su personalidad y por su estatura de 1.80 mts.

La cita del párrafo primero [Catálogos Completos de Patricia Fernández] es un testimonio apabullante de cómo el cacique no pudo soportar que los sikuas –los blancos- arrasaran el bosque –medio esencial de su subsistencia y la de todo lo “existente” en su mundo- y homogenizaran sus tierras con bananales, destruyendo su total biodiversidad: precisamente lo más horroroso de cualquier sembradío con la agrotécnica moderna es que su estrategia es la centralización de un único fruto o vegetal, con el consiguiente desmantelamiento del hábitat como tal: fauna y flora deben –si tienen cómo y hacia dónde- emigrar, y si no, morir o disminuirse irremediablemente allí. Es el exacto caso de las piñeras que hoy destruyen la biosfera costarricense; aún mucho más drástica es su injerencia en la vida de los seres cuando son utilizados agroquímicos que, en muchísimos casos, han dejado estériles no solo las tierras, sino a las personas trabajadoras.

Fue, precisamente, cuando Saldaña se sacudió frente a aquel atropello, que debieron venir manos oscuras en su contra.

Antonio Saldaña en su hamaca

Antonio Saldaña en su hamaca.

Los caciques que hubo inmediatamente antes de Antonio Saldaña fueron Santiago Mayas, William (Willie) Forbes, Lapis y Birche.

Willie Forbes era pariente bastante cercano de Santiago Mayas, pero apoyó a su primo Lapis en su intento de derrocar a Mayas; desgraciadamente fue hasta 1872 que Forbes –en una planeada conspiración- logra el asesinato de su familiar Santiago Mayas, llegando al poder Birche y quedando aquel como el segundo a bordo.

Gente extranjera se había ido inmiscuyendo en la vida y en la política de los bribris hasta que un día llegaría a destruir su jerarquía. Esa conspiración en la que se logra el asesinato de Mayas –llama la atención su apellido-, denota ya la situación de inestabilidad que, por entonces, vivía la etnia bribri con rencillas entre los diversos clanes y familiares.

Así las cosas y tiempo después, las desaveniencias entre Forbes y Birche se hicieron sentir y el gobierno intervino militarmente a favor de Willie. Sin embargo, en 1880 (año del nacimiento de mi abuelo materno en Cartago: hace 129 años), Forbes fue acusado de asesinato y tuvo que huir a Térraba atravesando la cordillera, siendo destituido de su puesto; así es como le sucede en el cacicazgo el 23 de mayo su sobrino Antonio Saldaña cuando apenas cumplía los 20 años de edad, perteneciente al clan salwak [Bozzoli].

Antes, en 1874, el gobierno de Costa Rica había suspendido a Birche aparentemente por abuso de poder y nombrado nominalmente jefe político y rey de los indígenas a Forbes. Al parecer, este poder que se le otorgaba cumplía una función decorativa: el verdadero poder dado por el gobierno a una persona estaba en las manos del norteamericano John Lyon, quien, desde 1867, había sido nombrado Secretario y Director de Reducciones en Talamanca y que se había instalado en la zona desde 1858 y que, finalmente, se convirtiera en uno de los más grandes comerciantes de la región, amigo y asistente del cacique Mayas.

Casa de Santiago Mayas

Casa y chichería del cacique Santiago Mayas, en la capital de Cobri por la década de 1840, según Alejandra Boza Villareal.

En ese 1867, el alcalde era José Joaquín Iglesias y los indígenas iniciaron una rebelión, asesinando a dos personas y tomándole los bienes a varios no indígenas de la zona. Y lo más llamativo es que quemaron el pabellón nacional de Costa Rica y solicitaban adscribirse al gobierno de Inglaterra (según consta en ANCR.Policía 5385). El gobierno se dio cuenta de su poco poder en la zona y acudió a un subterfugio: nombrar a los mismos caciques como jefes políticos.

Mayas había intimado mucho con los extranjeros, así que quería una cierta socialización con ellos, pero, también, fue un gran aliado del gobierno para con la disputa limítrofe de Costa Rica por ese territorio con Colombia.  Panamá y Costa Rica han tenido que pelear duro, en el pasado, contra Colombia, tanto a nivel indígena como en política latinoamericana. De la misma manera, todavía en 1909 Costa Rica discutía con Panamá la posesión geográfica y política de Talamanca. Sabemos cómo, hoy, ambos países comparten el Parque Nacional La Amistad, el más grande de la región, con aproximadamente 300.000 hectáreas.

En el S.XIX, los bribris estaban siendo socavados desde sus propias raíces, no ya por aquellos españoles colonizadores -quienes la última vez que estuvieron en esas tierras fue en 1709, cuando atraparon al Blu (bulu, persona rica) Pabru Presbri- sino por gringos (filibusters) salidos hasta probablemente de la revolución de 1856, mercenarios buscadores de fortuna, compinches de William Walker. Este John Lyon, oriundo de Baltimore, era un viejo actor de la marina estadounidense, oficial ambicioso, considerado un cazafortunas, llegó a Talamanca en 1858, 2 años después de la Batalla de Rivas. ¿Alguna coincidencia? Y eso no es nada, logró casarse con una princesa bribri, Gregoria. Pues bien, uno se pregunta cómo es posible que el gobierno de Costa Rica mangoneaba ahora la política de los talamanqueños por intermedio de ese extranjero cuestionado.

Otro norteamericano que tuvo que ver mucho con Talamanca fue el geólogo William Gabb, quien llegó en 1873 por un período de 17 meses, contratado por Henry M. Keith –quien fuera, a su vez, contratado por Tomás Guardia para hacer el ferrocarril al Atlántico-para que elaborara estudios sobre el clima, la topografia y la historia natural del lugar. Evidentemente, también, W. Gabb era de la opinión de que el que tenía que “vigilar” y gobernar a los “indios” era Lyon. Sin embargo, confirmado por el gobernador de Limón, y a pesar de todo, Saldaña entra en su reino en Túnsula, en las cercanías del río Lari, afluente del río Sixaola, en 1880.

Antonio Saldaña y su familia

Antonio Saldaña con su familia.

También, los aborígenes fueron atropellados por el entremetimiento religioso de monseñor Thiel, quien llegara al lugar en varias ocasiones: a los sukias se les propuso brujos, se prohibió la herbolaria -medicina natural- como controladora de la natalidad; igualmente, la poligamia y los ritos del enterramiento fueron discutidos y erradicados. Todas estas prohibiciones iban quitando poder jerárquico al cacique, iban cercenando las costumbres y, por tanto, las tradiciones. De ahí que en 1886, a Saldaña le es quitado el poder político y su jefatura queda solo en eso que, hoy, en propiedad intelectual, se denomina derecho moral.

Fue el momento en que -lo creo profundamente- Antonio Saldaña se diera cuenta de que él era el último rey, realmente, que quedaba. El último que iba a estar, el que iba a morir por todos los de su sangre por ser la cabeza de su comunidad y su jerarquía, el sacrificado, y con una gran conciencia de su posición, decía:

“Yo no soy un rey; hago lo que demanda el gobierno, nuestros secretos poco significan ahora. Si yo fuera rey nos guardaríamos nuestros secretos, hoy día se acabó nuestro poder, mañana puede que ya no existamos. Yo, Antonio, soy rey, el primogénito de la hermana del rey anterior.”
(Nicholas, 1902:15)

Las dos versiones más sonadas del asesinato del cacique Saldaña son atribuidas, una, a Guillermo-Gabb Lyon [considerado bribri por su continuidad matrilineal], hijo de John H. Lyon y de la princesa Gregoria y ahijado del geólogo William Gabb, tal lo asegura Castro y Tosi (1968); la otra, la oposición que ejerció el cacique a la empresa bananera desde 1909 por las razones expuestas al principio de esta nota.

Saldaña en San José

José Saldaña, Ramón Almengor, Antonio Saldaña, su hija Victoria y Guillermo Gabb Lyon, durante una visita a San José en el año 1907, tres años antes de su muerte.

“Veintiocho años más tarde (1937), a causa de inundaciones, agotamiento de las tierras y enfermedades del banano, que la tradición oral indígena atribuye al poder de los useköLpa, la empresa frutera abandonó Talamanca.”

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3 responses to this post.

  1. Posted by omar on 27 marzo 2010 at 11:28 am

    Gloria y honra al último rey de los indígenas en Costa Rica!!!

    Responder

  2. Not enough English speaking people know this important story. I am writing about it for the 2011 issue of Neotropica magazine http://www.neotropica.info). The working title is a paraphrase from Shakespeare “The Sad Story of the Death of a King.”

    I am writing this on the last day of 2010, the 100th anniversary of the murder of Blu Saldaña. Justice has not yet been achieved.

    Responder

  3. Posted by Diana on 10 abril 2011 at 10:22 pm

    Lamentablemente, nuestro país siempre baila entre las manos del extranjero y nunca pensamos en nuestras raíces y el legado de esta. Este GRAN CACIQUE, sabía y conocía su destino, y lo afronto con honor y valentía, como muy pocos hoy en día por su egoísmo NO HARÍAN. Ellos cuentan con una sabiduría impresionante, lastima que la desperdiciemos!!!
    VIVA POR SIEMPRE EL REY!!!

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