LAS AGUAS TERRORISTAS Y OTRAS DESHUMANIDADES

El volumen del agua en el mundo se expresa mediante una cifra de gran importancia: 1.360 millones de km3, es decir  1.360 trillones de litros. Si dividimos esta cifra por cada ser humano, le correspondería a cada uno 250.000 millones de litros, lo que equivaldría a 400.000 piletas de natación. Bajo estas perspectivas, el agua aparece como un recurso prácticamente ilimitado. Sin embargo, de esa enorme masa líquida, sólo el 3% es dulce y la mitad de ella es potable.”  Es decir, solo 204 trillones de litros son bebibles; aún así, debería sobrar para todos: 3.750 millones de litros por habitante en el mundo. Desgraciadamente, su distribución planetaria es bastante irregular.

Niño tomando agua

Como en uno de los cuentos de Azimov, de ciencia ficción [género literario en el que la imaginación supera a la realidad, puesto que aplicando la ciencia las cosas han de suceder tal se prevea aunque parezca increíble], hoy, con la subida al poder en muchos países e instituciones del mundo de personas cuyo tizne político no es su inmediata corrupción sino el hecho directo de ser empresarios privados, adscritos sin dilaciones a consorcios o empresas que trascienden las fronteras de las naciones ( transnacionales, hipercontinentales o extraregionales), el problema de nosotros, los que conformamos el grueso de los pueblos, ha sido que esos político-empresarios, cuya visión ya no se inscribe  dentro de los parámetros de probeneficiencia popular, es que constituimos los paquetes de conejillos de indias que ellos utilizan diariamente para su fortalecimiento económico y financiero.

humo de las fabricas

Ese es, dolorosamente, el motor total de las acciones políticas en nuestra actualidad –Eduardo Galeano nos ayuda, con Espejos, una historia casi universal, a revisar el pasado, repleto de actos siniestros similares-. Los movimientos de los políticos ya no son políticos, lo son estrictamente económicos, no importa lo que haya que hacer para lograr sus fines, tal lo planteaba Maquiavelo.

En un artículo anterior habíamos hablado del divorcio que los neoliberales propiciaron, para los años 30s, para con la política, la economía y la ética; pues bien, ese desmembramiento del cuerpo social [que debiese ser un todo teóricamente amalgamado para su autocontrol] es lo que podemos llamar neoliberalismo, esa corriente de pensamiento económico que ha mandado a la ética al desván de los inútiles y que, desde hace mucho, propone que el más grande tiene derecho a comerse al más pequeño. Juan Pablo II, siendo representante de una de las organizaciones mundiales más fuertemente capitalista, le llamó capitalismo salvaje; yo diría: capitalismo terrorista.

Niño con sed

Pues bien, los ciudadanos del mundo, los pueblos, sobretodo de los países más desvalidos o no “desarrollados” [mito del progreso severamente equivocado puesto que el desarrollo nos ha acercado a la inminente muerte del planeta y sus habitantes] tenemos temores bien fundados acerca de que el futuro que se avecina, estando como estamos en manos inescrupulosas y salvajes, es nada halagueño:  herencia dejada -sin escrúpulos- a quienes acaban o están por nacer, a los niños y jóvenes del presente. Por ejemplo, Keya Achyria, funcionaria india, en un artículo al respecto dice que:

Más de 37,7 millones de personas sufren enfermedades en India por el suministro de agua contaminada, y unos 1,5 millones de niñas y niños mueren cada año, según nuevas estadísticas.“El mayor problema para la calidad del agua en India es causado por la materia fecal de humanos y animales”.

Y en los Estados Unidos:  “Los contaminadores -entre ellos los militares- están utilizando las aguas de EEUU como su depósito de descarga”, dijo el abogado Christy Leavitt, del Grupo de Investigación del Interés Público de EEUU por el Agua Limpia. “La organización señaló que entre julio de 2003 y diciembre de 2004, más del 62% de las plantas industriales y municipales del país descargaron sus aguas sucias en los canales, contaminando las aguas bebibles de EEUU más allá de los límites permitidos por la Ley del Agua Limpia (Clear Water Act, CWA).”

Si consideramos que son solo algunas decenas de empresas multinacionales –y unos pocos gobiernos- las que manipulan las grandes transacciones comerciales en el mundo y sus inversiones y que, algunas de ellas, se han dado a la tarea de hacerse de la mesa alimentaria y de las semillas que la constituyen, incluyendo la ingeniería genética que ha tocado maliciosamente a la naturaleza para transmutarla o transformar sus elementos en beneficio comercial unilateral; que, además, por ejemplo, en Costa Rica los ciudadanos no podemos distinguir cuál producto es o no transgénico porque sus leyes así lo permiten, que compramos los alimentos en el mercado sin la menor noticia de qué es lo que vamos a consumir, corriéndonos el riesgo de servir de continentes de lo que alguna empresa nacional o extranjera se le ocurra que padezcamos, incluida una epidemia, con el beneplácito y la firma de aquellos que de turno usufructan del poder, debiendo estar vigilantes. Estamos indefensos, a merced de esta nueva forma de Inquisición.

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La ingeniería genética juega con la Naturaleza

Es majadería hablar de la proliferación de la basura, demoníaco polípodo imparable que asfixia los ríos y los mares porque la educación no da para que los pueblos aprendan mientras las industrias no abandonen el uso de plásticos en la manufactura de sus productos, ni se erradiquen los aerosoles, los agroquímicos y los pesticidas. El consumo es más fuerte que la educación que se pueda brindar.

Ratas alimentadas con transgenicos

Ratas alimentadas con granos transgénicos: todos sus órganos se ven disminuidos.

Desconcertado, el ciudadano no sabe porqué en un país rico en agua y en biodiversidad, por lo mismo, en un lugar donde llueve casi todo el año, ahora le dicen que debe abstenerse de gastar agua en las labores propias del hogar: se le sugiere disminución en el consumo, so pena de padecer males mayores en su proveeduría.

Alguna vez en un trabajo legislativo, leí que Colombia y Costa Rica eran dos de los países con más metros cúbicos de agua por habitante en el mundo. Entonces, uno vuelve a aquellos cuestionamientos que hace unos años atrás nos hacíamos: la guerra del futuro va a ser la del agua; la del petróleo va en decadencia: los grandes intereses lo mantendrán en sitial de honor mientras sea necesario, nadamás. Es imprescindible no desperdiciar el agua, educar para su uso conciente. Pero, hoy en día, el terrorismo a través del agua puede ser perfectamente posible.

El agua, mentora de la vida, va a ser motivo de grandes conflictos en el futuro no muy lejano. En Costa Rica, según se desprendió del estudio que hiciera no hace mucho una de la televisoras privadas, dos empresas –Florida Ice and Farm y Coca-Cola- embotellan millones de envases con agua de dos fuentes ubicadas en la provincia de Alajuela y, siendo sus ventas precisamente millonarias, lo que pagan a la institución que regula el agua en este país es una bagatela fija, cada una, de seiscientos mil colones anuales. Si, como ciudadano, se tiene una finca y en ella existe una naciente, un acuífero, problemas ha de enfrentar ese ciudadano para lograr obtener un permiso de aprovechamiento del bien líquido. ¿Porqué?

Niño jugando

Volviendo al cuento de ciencia ficción, es posible que esas transnacionales de corte farmacológico en algún momento, si no ya, estén ensuciando el aire puro y, en contubernio, hagan el milagro de bacterializar las aguas públicas por su descuidado tratamiento, bastando con aminorar el abastecimiento de cloro en ellas o, en su defecto, impulsar enfermedades gástricas con solo el acto de alterar, más bien, su contenido proporcional, haciendo que las personas, sobre todo aquellas mal alimentadas, caigan en enfermedad y requieran consumir, comprar y usar, medicinas para su supuesta recuperación; pero, claro, sin saber siquiera de dónde les provienen sus males.

Una recomendación de buena fuente que he escuchado de gente que tiene estudios universitarios en química, para los casos en que uno tenga dudas de que el agua sea potable, aunque suene a solución casera pero que da excelentes resultados, es propinarle agua oxigenada al agua de beber. Cuando el agua no es tratada con cloro, su volumen se llena de diversas bacterias [como Shigella, Escherichia coli, Vibrio y Salmonella] o virus [como el virus Norwalk y rotavirus] y protozoos [como Entamoeba, Giardia y Cryptosporidium], y es necesario, para eliminar esos microorganismos, usar por cada galón de agua que se vaya a usar para el consumo humano, una onza de agua oxigenada de 10 volúmenes, es decir, la que se encuentra fácilmente en el mercado nacional; la otra solución hogareña y que nunca le falló a nuestras abuelas, es hervir el agua antes de tomarla.

La gripe correntona siempre mató a miles de personas en el mundo anualmente; ahora que se le ha puesto nombres diferentes [aviar y porcina -un impresionante H1N1-], ella se ha convertido en el best-seller de las vacunas que han engrosado las arcas de laboratorios como Roche  y del patentador Roomsfeld, cuando sabemos que nunca se ha podido detectar ese mal consuetudinario por cambiante, precisamente la razón de su escogencia.

Ya no solo es el peligro de las aguas per se: el exceso de lluvias, las inundaciones, el agua contaminada que mata a cientos de niños mensualmente, los tsunamis y los huracanes; podríamos estar supeditados a mentes tan dañinas y nefastas como los desastres naturales si las personas que están en posesión de esos dominios, así se lo propusieran. No es un secreto que las farmacoempresas han desbordado su poder sobre el rostro terráqueo.

sequía

La ausencia del líquido vital, la sequía, azota, también, a millones de hectáreas en ambos hemisferios.

La revista Forbes acaba de informarnos de cuáles podrían ser los personajes actuales más poderosos [que pudiera significar peligrosos] sobre la Tierra: nombra a Barack Obama, “el político mejor vestido” -como si se tratase de una pasarela-,  al ingeniero hidráulico de 67 años Hu Jintao, presidente del “Gigante chino” -amigo de por aquí-, a Putin en Rusia (o Medvedev), y escuchen!:  a Ben Bernanke, “presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, un organismo privado pero que se encarga de conducir la política monetaria de la nación más poderosa del mundo“, a los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, al mexicano Carlos Slim, megaempresario de las telecomunicaciones, a Murdoch, el dueño de Fox, a Mike T. Duke, presidente de Wal-mart, al presidente de Arabia Saudita y, por último, a Bill Gates, dedicado ahora con su esposa a labores filantrópicas. Pero, el pero que veo y siento, es que nunca nombrarán ni a las multinacionales ni a los ultranarcotraficantes. Sus actos no tienen fisonomías.

Somos insignificantes para esos conglomerados del dinero y la soberbia como personas físicas y reales; desde sus cumbres nos tantean virtualmente como si fuésemos gusanos gritando desde un cadáver.  Sin embargo, esa masa amorfa y anónima que, finalmente, componemos, es la fuente de sus éxitos. Si esa masa se mantiene enferma pero no muere, esa será la mejor y mayor estrategia de ventas posible de una farmacéutica transnacional. De hecho, las gripes aviar y porcina han disparado de una manera insospechada sus niveles de venta; su basamento es el miedo, el miedo de la gente por contraer una enfermedad o morir.  Sus files de normas erradicaron la bioética y enterraron cualquiera querencia teológica.

El éxito de muchas de esas megaindustrias se logra a través del deterioro atroz del globo y la vida que en él palpita:  se olvidan, pobres, de que ellos -sus titulares de propiedad- sobrevuelan  y navegan en el mismo vehículo agredido en el que nosotros transitamos.  Este:

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La pregunta con respuesta es:  no deberíamos todos, urgentemente, cambiar nuestros malos hábitos de consumo, esos que cooperan con el deterioro planetario y cuidarnos un tanto más en saber qué es y porqué lo que consumimos, hasta del agua que tomamos diariamente?

Debemos querernos más. No podemos seguirle siéndole fiel a esa herencia letal de los deshechos ni ser benefactores ciegos de la englobante monstruosidad.

NOTA DE ADVERTENCIA: “Cada vez que vas a McDonald’s estás destruyendo este planeta.
McDonald’s y Burger King son 2 de las muchas compañías norteamericanas que usan sustancias venenosas para destruir grandes áreas de la selva tropical de Centroamérica, con el fin de crear terrenos de pastoreo para el ganado y proveer materiales necesarios para sus envases de comida rápida. 800 millas cuadradas de selva se necesitan para cubrir su demanda anual de papel. Cada año un área del tamaño de Gran Bretaña es destruido en la selva tropical. Ese proceso causa al menos la extinción de una especie animal, planta o insecto cada hora
.” [Texto extraído del fanzine chileno Nuevo Extremo Zine].

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Recomendaciones:

http://www.opticaliteraria.com.ar/somos%20dispositivos%20para%20laboratorios.html

TALAMANCA: LOS CACIQUES BRIBRIS ASESINADOS (III).

EL  ULTIMO :  ANTONIO   SALDAÑA

Al ser la tierra el fundamento de la vida indígena y el bosque el proveedor de toda clase de recursos para ésta, su expropiación por la compañía bananera y, más aún la tala masiva con el fin de convertir la selva en sembradíos de banano, constituyó la mayor agresión a la integridad cultural indígena. Antonio Saldaña no pudo permanecer indiferente ante esta situación, siendo este hecho el momento histórico más importante en el cual su liderazgo debía manifestarse de manera rotunda; su rechazo a esta nueva y abierta forma de usurpación es el hecho por el que es recordado y reinvindicado por su pueblo.”

Saldaña posando solo

Antonio Saldaña, último cacique bribri, murió asesinado en 1910.

Porque, hasta 1908, los bribris fueron dueños de sus riquísimas tierras hasta que entró la Chiriquí Land Co., para crear la División Sixaola, y poco tiempo después, Antonio Saldaña fue asesinado, en 1910, muy seguramente por gracia de los palurdos anglonorteamericanos.

Contamos –dichosamente- con varias fotos de Antonio, el último cacique legítimo, rey de la etnia bribri: porque aún con todo lo que pudo haber cometido en el oscurantismo en el que fue sumido –inseguridad de si aceptar o no ciertas costumbres occidentalistas, como cuando le pidió a don Cleto González, un cura y una escuela para “educar” a su pueblo (?)-, puede uno ver y disfrutar, por un momento, su señorío y su real creencia en su naturaleza real: su penacho de plumas de aves tropicales significaba más que cualquier otro elemento del vestuario ocasional, siempre presentes sus insignias a pesar de vestir como cualquier persona de su comunidad. Saldaña sobresalía por su personalidad y por su estatura de 1.80 mts.

La cita del párrafo primero [Catálogos Completos de Patricia Fernández] es un testimonio apabullante de cómo el cacique no pudo soportar que los sikuas –los blancos- arrasaran el bosque –medio esencial de su subsistencia y la de todo lo “existente” en su mundo- y homogenizaran sus tierras con bananales, destruyendo su total biodiversidad: precisamente lo más horroroso de cualquier sembradío con la agrotécnica moderna es que su estrategia es la centralización de un único fruto o vegetal, con el consiguiente desmantelamiento del hábitat como tal: fauna y flora deben –si tienen cómo y hacia dónde- emigrar, y si no, morir o disminuirse irremediablemente allí. Es el exacto caso de las piñeras que hoy destruyen la biosfera costarricense; aún mucho más drástica es su injerencia en la vida de los seres cuando son utilizados agroquímicos que, en muchísimos casos, han dejado estériles no solo las tierras, sino a las personas trabajadoras.

Fue, precisamente, cuando Saldaña se sacudió frente a aquel atropello, que debieron venir manos oscuras en su contra.

Antonio Saldaña en su hamaca

Antonio Saldaña en su hamaca.

Los caciques que hubo inmediatamente antes de Antonio Saldaña fueron Santiago Mayas, William (Willie) Forbes, Lapis y Birche.

Willie Forbes era pariente bastante cercano de Santiago Mayas, pero apoyó a su primo Lapis en su intento de derrocar a Mayas; desgraciadamente fue hasta 1872 que Forbes –en una planeada conspiración- logra el asesinato de su familiar Santiago Mayas, llegando al poder Birche y quedando aquel como el segundo a bordo.

Gente extranjera se había ido inmiscuyendo en la vida y en la política de los bribris hasta que un día llegaría a destruir su jerarquía. Esa conspiración en la que se logra el asesinato de Mayas –llama la atención su apellido-, denota ya la situación de inestabilidad que, por entonces, vivía la etnia bribri con rencillas entre los diversos clanes y familiares.

Así las cosas y tiempo después, las desaveniencias entre Forbes y Birche se hicieron sentir y el gobierno intervino militarmente a favor de Willie. Sin embargo, en 1880 (año del nacimiento de mi abuelo materno en Cartago: hace 129 años), Forbes fue acusado de asesinato y tuvo que huir a Térraba atravesando la cordillera, siendo destituido de su puesto; así es como le sucede en el cacicazgo el 23 de mayo su sobrino Antonio Saldaña cuando apenas cumplía los 20 años de edad, perteneciente al clan salwak [Bozzoli].

Antes, en 1874, el gobierno de Costa Rica había suspendido a Birche aparentemente por abuso de poder y nombrado nominalmente jefe político y rey de los indígenas a Forbes. Al parecer, este poder que se le otorgaba cumplía una función decorativa: el verdadero poder dado por el gobierno a una persona estaba en las manos del norteamericano John Lyon, quien, desde 1867, había sido nombrado Secretario y Director de Reducciones en Talamanca y que se había instalado en la zona desde 1858 y que, finalmente, se convirtiera en uno de los más grandes comerciantes de la región, amigo y asistente del cacique Mayas.

Casa de Santiago Mayas

Casa y chichería del cacique Santiago Mayas, en la capital de Cobri por la década de 1840, según Alejandra Boza Villareal.

En ese 1867, el alcalde era José Joaquín Iglesias y los indígenas iniciaron una rebelión, asesinando a dos personas y tomándole los bienes a varios no indígenas de la zona. Y lo más llamativo es que quemaron el pabellón nacional de Costa Rica y solicitaban adscribirse al gobierno de Inglaterra (según consta en ANCR.Policía 5385). El gobierno se dio cuenta de su poco poder en la zona y acudió a un subterfugio: nombrar a los mismos caciques como jefes políticos.

Mayas había intimado mucho con los extranjeros, así que quería una cierta socialización con ellos, pero, también, fue un gran aliado del gobierno para con la disputa limítrofe de Costa Rica por ese territorio con Colombia.  Panamá y Costa Rica han tenido que pelear duro, en el pasado, contra Colombia, tanto a nivel indígena como en política latinoamericana. De la misma manera, todavía en 1909 Costa Rica discutía con Panamá la posesión geográfica y política de Talamanca. Sabemos cómo, hoy, ambos países comparten el Parque Nacional La Amistad, el más grande de la región, con aproximadamente 300.000 hectáreas.

En el S.XIX, los bribris estaban siendo socavados desde sus propias raíces, no ya por aquellos españoles colonizadores -quienes la última vez que estuvieron en esas tierras fue en 1709, cuando atraparon al Blu (bulu, persona rica) Pabru Presbri- sino por gringos (filibusters) salidos hasta probablemente de la revolución de 1856, mercenarios buscadores de fortuna, compinches de William Walker. Este John Lyon, oriundo de Baltimore, era un viejo actor de la marina estadounidense, oficial ambicioso, considerado un cazafortunas, llegó a Talamanca en 1858, 2 años después de la Batalla de Rivas. ¿Alguna coincidencia? Y eso no es nada, logró casarse con una princesa bribri, Gregoria. Pues bien, uno se pregunta cómo es posible que el gobierno de Costa Rica mangoneaba ahora la política de los talamanqueños por intermedio de ese extranjero cuestionado.

Otro norteamericano que tuvo que ver mucho con Talamanca fue el geólogo William Gabb, quien llegó en 1873 por un período de 17 meses, contratado por Henry M. Keith –quien fuera, a su vez, contratado por Tomás Guardia para hacer el ferrocarril al Atlántico-para que elaborara estudios sobre el clima, la topografia y la historia natural del lugar. Evidentemente, también, W. Gabb era de la opinión de que el que tenía que “vigilar” y gobernar a los “indios” era Lyon. Sin embargo, confirmado por el gobernador de Limón, y a pesar de todo, Saldaña entra en su reino en Túnsula, en las cercanías del río Lari, afluente del río Sixaola, en 1880.

Antonio Saldaña y su familia

Antonio Saldaña con su familia.

También, los aborígenes fueron atropellados por el entremetimiento religioso de monseñor Thiel, quien llegara al lugar en varias ocasiones: a los sukias se les propuso brujos, se prohibió la herbolaria -medicina natural- como controladora de la natalidad; igualmente, la poligamia y los ritos del enterramiento fueron discutidos y erradicados. Todas estas prohibiciones iban quitando poder jerárquico al cacique, iban cercenando las costumbres y, por tanto, las tradiciones. De ahí que en 1886, a Saldaña le es quitado el poder político y su jefatura queda solo en eso que, hoy, en propiedad intelectual, se denomina derecho moral.

Fue el momento en que -lo creo profundamente- Antonio Saldaña se diera cuenta de que él era el último rey, realmente, que quedaba. El último que iba a estar, el que iba a morir por todos los de su sangre por ser la cabeza de su comunidad y su jerarquía, el sacrificado, y con una gran conciencia de su posición, decía:

“Yo no soy un rey; hago lo que demanda el gobierno, nuestros secretos poco significan ahora. Si yo fuera rey nos guardaríamos nuestros secretos, hoy día se acabó nuestro poder, mañana puede que ya no existamos. Yo, Antonio, soy rey, el primogénito de la hermana del rey anterior.”
(Nicholas, 1902:15)

Las dos versiones más sonadas del asesinato del cacique Saldaña son atribuidas, una, a Guillermo-Gabb Lyon [considerado bribri por su continuidad matrilineal], hijo de John H. Lyon y de la princesa Gregoria y ahijado del geólogo William Gabb, tal lo asegura Castro y Tosi (1968); la otra, la oposición que ejerció el cacique a la empresa bananera desde 1909 por las razones expuestas al principio de esta nota.

Saldaña en San José

José Saldaña, Ramón Almengor, Antonio Saldaña, su hija Victoria y Guillermo Gabb Lyon, durante una visita a San José en el año 1907, tres años antes de su muerte.

“Veintiocho años más tarde (1937), a causa de inundaciones, agotamiento de las tierras y enfermedades del banano, que la tradición oral indígena atribuye al poder de los useköLpa, la empresa frutera abandonó Talamanca.”

TEOLOGIA DE LA SOBERBIA

Sobre la soberbia

La soberbia hace que sus discípulos desplieguen un exceso en su magnificencia, demandando pompa o  suntuosidad. El soberbio, por lo tanto, fácilmente se identifica con la arrogancia o con la altivez. Su autosatisfacción enfermiza se regodea en menospreciar a los demás. Ocupa de las audiencias, incluso, ajenas, llamando adonde no debe llamar. Su supuesta eminencia le hace atracar muelles en donde reinen la insolencia y la petulancia;  sus ínfulas infundadas le arman de altanería y le señorean de vanidad.

Existe el verbo transitivo soberbiar, que casi nadie usa. Significa despreciar, rechazar algo por orgullo. Así, soberbia es la elación, la altivez o presunción del ánimo, un apetito desordenado por ser preferido. La palabra soberbia proviene del término latino superbia, donde “super” significa sobre, encima de; soberbio (soberbioso), entonces, sería la persona o ente (abstracto como en la ficción) que se propone o cree estar por encima de los demás, que cree que vale más de lo que realmente vale, despreciando las capacidades y humanidades de los otros.

En España, hubo un hombre que fue profesor y rector de la Universidad de Salamanca, toda una figura pública en ese país; pero, finalmente, su presencia en el mundo español no pudo sedimentar su pensamiento con la solidez que debió; de manera que, hoy, los estudiosos aseguran que Miguel de Unamuno representó a una persona que necesitó de la positiva evaluación de su pueblo, pero que nunca llegó a ser claro, sino, más bien, ambiguo en cuanto a su pensar. Escribió “Del sentimiento trágico de la vida”, libro que demuestra profundamente su anticlericalidad; sin embargo, se le reconoce casi como un clérigo civil, alguien que sermoneaba a través de sus escritos y deseaba que España pasara del catolicismo a una especie de protestantismo europeo, basado en el existencialismo de la filosofía de Soren Kierkegaard.

Unamuno

Don Miguel de Unamuno

Así, tenemos frente a nosotros a un hombre ambiguo y soberbio, quien requería del continuo reconocimiento de los demás, política y académicamente. En nuestro mundo cotidiano, nos encontramos gente como Unamuno, aunque posea una menor aceptación social o académica.

Los hombres que llegan a poseer cierto poder en el pensamiento de los pueblos, desde los tiempos más primitivos, son los que, por lo general, elaboran, a través de su historia y su soberbia, parte de su metafísica; es decir, el sistema de valores con que se rigen; inciden en su cultura, muchas veces en su literatura y siempre en sus leyes. No obstante, estas leyes se desvían hacia el bienestar de la clase política o regente e, incluso, la cultura popular es desvirtuada o manipulada a través de los medios que en esas comunidades campeen, hacia un derrotero determinado que convenga a los intereses creados, manteniéndolos a cualquier costa para que sus pedestales de dominadores no se vengan a los suelos. Frecuentemente, quien ejerce la filosofía de la soberbia es el político antipopular, ya sea con su doctrina, su mano dura o su ceguera; en consecuencia, la soberbia es, también, antidemocrática.

arte angel

De la misma manera, los dioses deben ser considerados como imaginarios sociales, construcciones sociales que son elevadas por encima de la realidad cotidiana y que son fundamentados como seres con propiedades y características, a menudo, especiales, supremas; valga decir, soberbias. La soberbia de los dioses, sin duda, procede de fuente antropomórfica. Creo, también, que la soberbia conduce a la rigidez, a la esclerosis del pensamiento, a la coagulación de la libertad, al establecimiento de la esclavitud, al sentimiento encadenado, al destierro de la tolerancia.

Al ser humano -por lo menos en esta parte de Occidente- proveniente de la colonización española que arrastrara consigo la preponderancia del clero y la iglesia medieval, le ha fascinado la idea de un dios todopoderoso, omnipotente y eterno. Esta visión de dios occidental, consecuencia de las prácticas humanas con su proyección a planos más elevados aunque sean ingratas, nos ha heredado una deidad que contiene esos adjetivos superlativos y que, con su premiación a los buenos, y su castigo terrible e infernal a los malos -dicotomizando la visión del mundo-, me parece a mí, llega a las culturas de los pueblos conquistados como un dios soberbio, altivo, pero “justo”. Dios mismo, si supiese de esta clasificación, estaría sumamente indispuesto de que los hombres lo hayan catalogado de esa manera, imponiéndole adjetivos que, quizás, no rimen con su “verdadera” esencia. La Inquisición –esa atrofia humana medieval y moderna- no fue más que una de las manifestaciones de la soberbia llevada al clímax del poder, del poder sin límites de una iglesia omnubilada por la falsa excelencia y la riqueza material, repetida hoy en sinnúmero de formas potenciadas.

aguila

Sencillamente, entonces, los conceptos de dios que se esgrimen en cualquier parte de la occidentalidad, no son más que especulaciones espurias de una realidad que se nos escapa de las manos; sobre todo, cuando se trata de racionalizar lo que no se ve, lo que no se presenta materialmente a los ojos humanos; es obra de la abstracción de los hombres, de su proyección de poder sobre los “rebaños”, la grey, sobre aquellos que se prestan –desde lo subliminal- para ser sutilmente domeñados, dominados, humillados y explotados.

Es tan fuerte la soberbia, que muchas personas recurren al manto de la humildad para ser reconocidas como buenas, aunque detrás de tal virtud, se halle agazapada la intolerancia y la mezquindad individual. Porque, de los siete pecados capitales, se dice que la soberbia va a la cabeza de todos ellos y –dice la teología oficial- que, debido a ella, el humano fue desterrado del jardín del edén. Precisamente, el dios de ese paraíso no soportó al hombre en cuanto éste quiso atentar contra su autoridad y superioridad, aunque solo fuese por el hecho de saber más [Prometeo irrespetuoso dando el fuego –la luz, el conocimiento- a los hombres]: se es soberbio cuando no se respeta el poder de alguien supremo o no se respetan las leyes [que han de haber sido hechas por “alguienes” ]. De modo que aquella entidad que ostenta soberbia no desea a su lado otros que lo hagan igual que ella: la soberbia no se lleva con la soberbia. La soberbia solo permite la unicidad. Comulga en solitariedad, aun cuando esté rodeado de otros que sí desprecia. Desde la cima donde habita, no ve -nunca aprecia- a los otros, los aplasta irremediablemente.

soberbia

De mi parte, prefiero, antes que un dios soberbio y castigador, uno que comulgue conmigo, que me escuche tal cual soy y que no me imponga ni ordenanzas exóticas ni la majestuosidad eterna de su imperio –cosa que, además, no creo que le interese en lo más mínimo-; que me haga ver y escuchar el sonido de un paisaje o disfrutar del cielo gris, o que me invada con la lenta -pero imperecedera- sabiduría calma e interna del ser, aquí y ahora, sin álgidas oraciones ni estridencias amplificadas. Basta la magia silente, tranquila y vívida del ser en comunión con lo suyo y con el poco edén que nos queda.

LUCY Y ARDI, LAS DOS MUJERES MAS ANTIGUAS DEL MUNDO

osamenta del afarensis

I

LA FAMILIA

(Australopithecus Afarensis A.C. – 1974)

“Lucy in the sky with diamonds”

THE BEATLES

Es un astro primitivo, sol más joven, el de esta mañana.

Demasiado puro conmueve de un color que no conozco el fruto

casi arcaico que aquí creció y que ella,

bajo un cielo de nubes igualmente mariposas,

recoge y pone en las manos casi humanas del pequeño

distraído, ignoto, que juega como un niño, balbuceando.


Veinteañera, varios años madre, se dispone, bípeda,

a emprender ese camino de vuelta que la acerque al hogar.

No está lejos, pero sabe que los montes mejor es

treparlos temprano y dar con el diurno oficio.

Todo es bello y quisiera quedarse, pasear, ver más.

Su poderosa dentadura refulge cuando ríe

al esplendor de un paisaje que alguna vez será

el Valle del Rift.

Camina feliz, olfateando la resina penetrante de los árboles

que a su derecha son inmensurables y atrayentes,

a cortos pasos tras el hijo cuyo robusto padre

de ella la imagen no disipa.


Por momentos un sinuoso dolor

la hace estremecerse y detenerse: proviene

de las muelas del juicio que, tales los retoños de la

blanca floresta a ras de las gruesas raíces,

reclaman salir y aportar su trozo de vida.


Junto a algunos de los suyos y otros vecinos,

al llegar a casa, repentina una especie de muerte

hizo cerrar sus ojos café oscuros, dejar el mismo viento

entrecruzarse por sus inertes largos brazos velludos,

acostar su reducida estatura,

no dejarla -ingrata, intrusa- a sus anchas

-a ella que tantas ganas tenía de reír-,

amanecer nuevamente bajo los pómulos de aquel sol

limpio y primitivo.


Hoy -no lo creerías-, tres millones ciento ochenta mil años

de días y más, Hummadu, Dato, Abdo e Idris

-armados con fusiles por si aparece un furtivo-,

escudriñan las gravas y escarban, con palos delgados,

alargados y rústicos, las arenas calcinantes y áridas

de las escarpadas lomas del desierto de Afar, en Hadar,

buscándote, sin conocerte.

Y te encontraron.


Bajo las profundas cenizas millonarias de Kada Hadar,

allí estabas. Incompleta, quieta, tranquila, tu osamenta,

asumida por la pretérita vulcanidad del tiempo ahora etíope.

Los paleontólogos ya conocen las dimensiones

de tu cráneo cuando miraste hacia la lejanía,

las de tus pies cuando subías a bajar el alimento,

las de tus manos adelantadas, maternales, entregándolo

pleno de rocío protoafricano. Hasta tu homínido peso.

Han acudido a la geocronología aplicando láser,

han desintegrado el potasio-40 de tus viejos huesos

para encontrarte una edad y un apellido,

tu rostro han reconstruido con escayola;

un esfuerzo para dar con lo pasado, con vos y los tuyos;

aunque -podés estar segura- tus cosas íntimas,

tu amor, tus sueños y desvelos, solo vos, Lucy, los sabrás

porque cómplice la arena caliente

y más aún la detectivesca científica frialdad,

jamás los retuvieron para nadie.

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II

Cuando escribí el poema anterior, “La Familia”, de un libro de poesía inédito aún, “POEMAS DEL AMOR DESTERRADO” de 1999, corría la mitad de los años noventa: sí, Lucy había sido encontrada en Etiopía, en 1974, y pasó a ser, desde entonces, la mujer fósil más antigua del mundo. Pues bien, exactamente veinte años después que aquella fuese encontrada, en 1994, fue localizada una pariente suya, mucho más lejana en el tiempo, con un millón doscientos mil años más que ella; es decir, cuya edad hoy se calcula en 4.4 millones de años y que, por lo tanto, la aventaja en vejez y en antiguedad.

Parientes -digo- porque el sitio de sus hallazgos es casi el mismo: desde donde se encuentra la tribu Afar en Etiopía y Aramis hay solo 72 kilómetros. Y Ardi -que así fue nombrada- es una de sus ancestros, una de las tatatarabuelas de Lucy . En los museos de paleontología y de arqueología, su tataranieta podrá voltearse  y reconocer, a la distancia,  sus genes en la esquelética osamenta tendida de su milloanuaria antepasada.

La nueva mujer más vieja es la Ardipithecus ramidus [“ardi ” y “ramid ” proceden de la lengua lugareña y significan suelo y raíz, respectivamente; asimismo, “pithecus” significa mono y viene desde el griego] y las investigaciones sobre ella completan ya los 17 años de un grupo de más de cuarenta científicos de varias partes del mundo que han hurgado en todas sus pertenencias oseoíntimas. Y no solo de ella, sino que han sido investigadas miles de muestras fosilizadas de tierra, piedras, plantas y animales que conformaron su hábitat: todos por igual han sido pulcramente analizados en reconocidos laboratorios del universo científico, tratando de identificar cada molécula y no perder por nada la identidad de las amas de la vida.

De Ardi se dice que tenía el cerebro pequeño, cortas las piernas y largos los brazos y los dedos de sus manos para poder trepar con facilidad a los árboles. Estos paleoantropólogos saben que la mano de Ardi es más primitiva que la de un chimpancé de hoy, que su estatura era igual a la de Lucy [1.2 m.] y que pesaba 50 kilos. Bípeda se desplazaba por las praderas, quizás compartiendo con sus más cercanos parientes: los bononos y chimpancés, los gorilas y los orangutanes.  “No es un chimpancé ni un ser humano. Es simplemente lo que nosotros solíamos ser”, dice -sin decir nada- Tim White de la Universidad de Berkely y codirector del proyecto.

Aramis, Etiopía, lugar en donde fue hallada Ardi.

Aramis, Etiopía, lugar en donde fue hallada Ardi.

Entonces, mi querida Lucy, mi amada transancestra, y vos, Ardi, mi nueva segunda amada, quiero advertirles que, esta vez, Discovery en español quiere que todos los homínidos sepamos de ustedes a través de un documental -un trabajo de años sin precedentes, con filmaciones en muchos de los sitios de las exploraciones e investigaciones- que desde hoy estará en el aire y que han llamado sin ambages “Ardi al descubierto”, develando en una duración ínfima de dos horas, mujeres del alma, todo lo que ellos suponen son sus recónditos secretos. Pero, como ustedes dos saben, mis amores, jamás ellos lo han de saber todo, jamás la frialdad del escalpelo inaugurará el corte por donde fluirá el rojísimo líquido vital.

Por ahora, Lucy querida, Ardi amada, traten de disfrutar las inquietantes cosquillitas de la curiosidad sigloveintiunesca en vuestros ya lejanos e irrespetados futuros.

Australopithecus afarensis.

Australopithecus afarensis

EL MUNDO DE LA TIA TETI

Filia memoriae

I

Muchos de nosotros no llegaríamos al código cálido con el que la puerta de apertura enviábanos adentro del mundo de tus quereres y pensares.

Desde la génesis, la creación olvidó estúpidamente llevar colirio -ungüento balsámico- a las semillas de tus grandes y lindos ojos. Fue tan serio para vos, tan siempre lo tuviste al frente que nunca lo olvidaste: el espejo fue el amigo de lo repetitivo; enseñarnos cada vez no era bueno.

Allá en el campo, en plena infancia, cuando iniciábamos la ruta, de izquierda a derecha: Seidy, Yamileth y Walter al centro.

Allá en el campo, en plena infancia, cuando iniciábamos la ruta, de izquierda a derecha: Seidy, Yamileth y Walter, al centro. Al fondo, al centro, izquierda: Jeannette.

Y continuar, con el tesón y la inteligencia que solo los espíritus fuertes llevan en sus alforjas interiores. Por eso, hasta cierto tiempo y punto, no hubo nada que detuviera tu paso hacia adelante en tu transitar: desde la escuela España hasta el Colegio El Rosario; luego, el tiempo del shorthand en la academia, aprender a escribir a la velocidad de lo dicho, el speedwriting, el ejercicio de la voz, la toma del discurso al vuelo, tu oído militar que todo lo oía, receptor sónico que escuchó el sonido de la lejanía y, sobretodo, la lejanía de la cercanía.

O aquella noche de lluvia que, detenida por hados, viniendo del trabajo, de repente, no caíste en el fondo de una abierta alcantarilla cegada por el agua. Uno de tus milagros queridos. La noche silbaba que ya, que podías seguir, y los pies se te separaron del piso y te empujó de una nalgada la vida hacia tu casa. Pero el miedo se fue inculcando queditico en tu alma soberana.

De todos modos, la fortaleza contra la contrariedad siempre pudo más en tus agallas de taurina cerviz que la flaqueza propuesta por los obstáculos cotidianos. Y de allí crecieron árboles como solo Mami -Diosa de la Interioridad- supo enseñar: poderosos, temibles, para enfrentar cualquier mundo inestable, majadero, incómodo, no concurrente.

Sí fue afectado el hábitat en donde tu privacidad se acurrucaba sobre sí misma, queriéndose impenetrable. De pronto, se tendió más vulnerable.

Tanto tiempo, cada día, el trabajo duro, viajando en la inhospitalidad de lo contingente que nadie ve, y supiste que tener ojos no es ver y que quien ve se lo imagina y que tu mirada tierna era la capital ruda de la visión, la heredad de la percepción, que la ceguera atroz estaba en la vista general; que hacia donde todo mundo veía, observaba, miraba, no estaba tu corazón; que el tuyo había creado ojos sublimes más allá de toda visualidad.

Con la familia Barrientos. Seidy está en la primera fila, al centro.

Con la familia Barrientos. Seidy está en la primera fila, al centro. Estamos todos, solo Maureen está en la barriga de nuestra mama.

Tu interrelación de pareja dispareja: fuiste fiel; la fidelidad como una de las potestades de lo humano. Y por ahí se inició el derrumbe de tu cordillera, la columna vertebral de tus principios y le pusiste un nombre mientras tanto: amistad. En tu creencia, la fidelis confundida con la fe, sin esperanza.

El deshumano nunca vio, no palpó, no supo, no coordinó, solo olfateó su machismo. Al final, supiste que era pobre, paupérrimo. Enajenada y pusilánime alma que ha de terminar lejos de tu firme, pétrea, rocosa decisión. Porque tu fe se maquilló y enfrentó el escenario.

Otra vez, la mujer, tu orgullo sano y esa rectitud, casi no vista ya. Y enfrentar las labores de casa, vos,  frontispicio de la seguridad, donde nadie puede decir que hay equivocación, plasma genético de verdad, plataforma de esencia transparental. No podremos saber, sapientar su contenido líbido y vital. Sin tu querido hijo; sí con tus sobrinidades, tu vientre virgen, mi reina, madre de la pureza! Hubiese yo querido tu desperfección, cogido tu cuerpo por el amor del hombre de tus anhelos, flechado por el Cupido cupido en tu pecho apretado.

Con todo lo que compartí, no entendimos tu sencillo y dulce mensaje, complicado como soy. Pero, bueno, siempre estuve con vos, Teti. Y no puedo verte así. No comprendía que te amaba. Pero ahora lo sabido se encamina al para siempre.

Seidy al centro, en plena adolescencia, con la familia menor en paseo.

Seidy al centro, en plena adolescencia, con la familia menor en paseo.

Los almuerzos de cada día, las invenciones, tus travesuras de chef improvisada, tu resuelta desconfianza de la sal y del tono del azúcar, el punto de los macarrones, la satisfacción del padre, del hombre, lo que, viendo tu reloj dijiste: “Ah, mi tata, yo soy rebelde”. Meticulosa con la ropa, el aseo y las decisiones. Y después de alguna de nuestras discusiones, a veces, “Gracias por oírme”, me decías. Luego, cantabas y dormías.

Como lo que uno no espera, llega, tu rostro se acomodó en la almohada del tiempo y el espacio; sin casi darnos cuenta, tu delgadez se hizo parte de tu identidad. Hacía tres años habías tomado la determinación de una ausencia. Y empezaste la dieta del desgano; y supiste que era una dieta larga. Cariño era tu solo reclamo y, de feria, en el camino, “Tobi”, el “Troya”, el hermano que te apapachaba también con el oído, partiría.

Entonces, el vómito se encariñó con tu garganta: el sabor de ácidos primigenios, edénicos, te hicieron, por primera vez, sentirte pura, en el sentido de que pudiera haber una solución cuerda para tu partida, sin que alguien sospechara un algo. Esa, por fin, fue tu luz, tu estrategia. Un camino largo, sin indicios ni huellas, válido pero inconmovible.

Vi tu brazo izquierdo alzarse en la parte izquierda trasera del taxi, tu boca satisfecha, la mano despidiéndose, con la mayor de las tranquilidades, tu mirada el salvoconducto de lo eterno. Ibas hacia ese hospital nefasto, de donde ya no volverías. Tus ojos vivos me gritaron  “Pibe, voy jalando”. Y, la verdad, lo acepté, y ya no fui yo más yo.

Te perdimos de vista; nosotros, los visores. Ahora, la locura estaba esculpida, consumada: echarse a morir no sería tan mal visto.

Seidy, a la izquierda, reunidos -ya maduritos- en la casa de Edgar.

Seidy, a la izquierda; con los hermanos reunidos -ya maduritos- en la casa de Pablo Ortiz.

II

Tu cráneo está cálido. Estás como cuando querías inconciencia. Te toco el pelo, recorro tu cabeza. Sé que lo que te dije me lo oiste. Pero ya no hay tortura psicológica, ni casa, ni mundo, solo tu paciencia curvada sin peso descansando en el infinito, ni hombre estúpido, solo un lecho aderezado por el amor de las hermanas, por la distancia pequeñísima de una paterna irradiación permanente, por este homenaje, Teti, grande, amada por Todo que es la Nada que vuelve al Todo.

Corre, corre, Patotainquí, la casa de Troya tiene las puertas de las murallas abiertas y el 18 de enero ya llora por tocarte. Su vientre se ha hinchado: ya casi le naces en tu nuevo mundo.

“ESPEJOS. UNA HISTORIA CASI UNIVERSAL” de EDUARDO GALEANO

Hace unos días atrás, como uno de esos regalos que quedan como sublimes para siempre, mi buen amigo Ari Nazzassi, uruguayo, me obsequió algunos de los relatos de los casi seiscientos de que  consta Espejos. Una historia casi universal, el último texto escrito por su compatriota nacido en Montevideo un 3 de septiembre de 1940, y que, por lo tanto, recién cumpliera los 69, el escritor y periodista Eduardo German Hughes Galeano, considerado hoy, con demasiada razón, como una de las grandes luminarias de la literatura latinoamericana.

Eduardo Galeano, escritor uruguayo

Eduardo Galeano, escritor uruguayo

Ha sido jefe de redacción y director de semanarios y diarios como Marcha y Epoca; exiliado en Argentina, en Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis. Exiliado también en España, pudo regresar a su país en 1985.

Desde “Los días siguientes”, escrito en 1963, hasta “Espejos. Una historia casi universal” (2008), Galeano ha escrito unos 38 libros traducidos a más de veinte idiomas, pasando por “Las venas abiertas de América Latina” (ensayo) de 1971 –clásico de la literatura política continental-, texto que le donara el presidente venezolano Hugo Chávez –en la V Cumbre de las Américas- a Barack Obama y que subiera las ventas del libro en Amazon.com de una forma meteórica, libro con el que se hiciera notorio su paso por la literatura y en donde denuncia, con estilo muy particular [crónicas y narraciones] -que ya sería común en su arsenal literario-, la colonización europea de América Latina y los constantes y continuos saqueos de sus grandes recursos naturales por parte de los imperios colonialistas, sobre todo de La Gran Bretaña y EUA, desde el siglo XVI hasta el XX. Libro que, de manera personal, apunta el inicio de mis años universitarios.

Las venas abiertas de América Latina

Las venas abiertas de América Latina

Para llegar a Espejos, entre muchos otros libros y aparte del ya dicho arriba, hemos de transitar por “Días y noches de amor y de guerras” (1978) [memorias de la vida de los lugares adonde fueran a dar los exiliados –Guatemala, Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay-]; “El libro de los abrazos” de 1989; “El fútbol a sol y sombra” (1995) [homenaje de Galeano al fútbol, música del cuerpo y fiesta de los ojos, pero del cual el escritor denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más portentosos del planeta]; y “Patas arriba. Escuela del mundo alrevés” de 1998, en donde el periodista alude a la historia de Alicia, la del país de las maravillas, la que, después de andar por aquel país, se interna, hace 130 años, en su espejo para ver el mundo al revés; hoy en día, según Galeano, a Alicia le bastaría asomarse a su ventana para apreciar ese estado del mundo: es el fin del milenio y el mundo se presenta con su ombligo en la espalda, la cabeza en los pies y con la izquierda a la derecha.

Pues bien, me di a la tarea de buscar en las librerías de nuestro país el libro del uruguayo, con tan mala suerte que se halla solo en idioma inglés y a un precio no muy asequible para la mayoría de las personas; sin embargo, por esas suertes que, dichosamente, también se dan, un amigo que viajaba a España me lo pudo traer en español y por un menor precio.

Así, el motivo de este pequeño artículo no es otro que hacer ver, enfatizar, promulgar, relevar, avisar, acerca de las inmensas cualidades literarias de Espejos. Una historia casi universal y, aunque el predilecto escritor diga no ser historiador, sus relatos están cargados de análisis social, político e histórico: “Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable” –ha dicho.

Por eso es que, en uno de sus relatos nítidos, sabios, contundentes, cortos, con giros narrativos sensibles, nada comunes, Galeano afirma que la historia oficial es fundamentalmente la historia europea. Las historias de América, así como las de otros continentes y latitudes, incluida la China, han sido oscurecidas en los textos.

Espejos es un libro compuesto por minitextos esenciales, con literatura de alto vuelo, que va, poco a poco, narrándonos en esas cápsulas concisas y de gran frescura, con una información salida de la experiencia y de los libros, casi toda la historia conocida, de Oriente y de Occidente, a veces con relatos y crónicas que por su objetividad nos llevan a las lágrimas o nos sumen en la risa a solas, a sabiendas de que estamos al frente de un documento sin precedentes, una roca testimonial de la historia del hombre a la cual no es posible encontrarle fallas o tergiversaciones; su ideología, su pensamiento, luce transparente y llano.

Es mi pensar que si los ministros de educación de nuestros países desearan lo mejor para nuestros hijos, para nuestros estudiantes, pilares del futuro, en cuanto a instrucción se refiere, deberían, sin dilaciones, optar por poner en sus programas de estudio, el libro Espejos. Una historia casi universal de Eduardo Galeano como texto totalmente obligatorio porque, de una forma clara y sencilla, nos hace recorrer los pormenores de la historia de la humanidad, las sociedades y la política, incluidas las religiones.

Galeano en una de sus presentaciones

Galeano en una de sus presentaciones

Los latinoamericanos debemos de estar sumamente orgullosos de contar, dentro de su inventario literario, con una personalidad del peso de Galeano, quien nos ha hecho, otra vez, abrir los ojos y la mente en un mundo que cada vez más nos cierra las expectativas de un aprendizaje sano y verdadero. Desde Costa Rica, respetos profundos al maestro.

Con magistral artesanía Eduardo Galeano ha construido la llave clave para mover y abrir, con punzante brevedad, las otrora inmensas y pesadas puertas de la Ciudad del Conocimiento. El, tal Alicia, nos invita a entrar, con donaire, al país de sus Espejos.

Nos enseña el rostro del pasado, similar, reflejado, sus delicias, sus victorias, sus pasajeros momentos y sus atribuciones abusivas, los delirios de lo incongruente y la pasión ardiente de las sabidurías. Espejos advierte que, si nos asomamos al bagaje de tanta historia ahí recluída, con extensos trechos de real perversidad, acicalados por los poderes cuales fueran, no debemos repetirla, menos, recrearla; sí imaginarla como fue  para educarnos de su inhóspita descabelladura.

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TALAMANCA: LOS CACIQUES BRIBRIS ASESINADOS (II)

Soubla, el que narra las historias (curación indígena)

Soubla, el que narra las historias (curación indígena)

Uno puede entender que todos los 15 de setiembre se celebre la Independencia de la República desde el punto de vista del citadino, del habitante aquel de la Colonia que no era negro, esclavo, mestizo ni aborigen, sino español, o descendiente de españoles. Claro, la noticia del viejo setiembre de 1821 fue apoteósica para la parte de esa población que detentaba el poder y, aunque la Costa Rica se encontraba dividida en esos tiempos según los distintos grupos humanos y sus intereses en las diferentes provincias, en algún momento irían a ponerse de acuerdo esos bandos y el territorio quedaría en las manos de los conquistadores extranjeros con las cuotas de poder que creyesen pertinentes. Quiero decir: aun hoy los nacidos en el Ducado de Veragua, según el nombre que le diera Colón a la áurea costa rica caribeña, los nativos verdaderos, los aborígenes, sus legítimos pobladores, aún ellos no se sienten ni son vistos como “costarricenses”. Son maltratados por muchos de sus habitantes “blancos” que han usurpado sus tierras y deshecho sus tradiciones. Para el aborigen de la geografía en donde se centran los bribris, cabécares y guaymíes, entre otros, “Talamanca”, la independencia les fue quitada, asaltada su paz, arrasado su reino, implantada la dependencia del dolor, arrebatada su sabiduría y su cultura. Como su mundo les fue puesto al revés, les fue robado, solo con la lucha librada por sus caudillos, sobrevivieron, pero siguen en alto riesgo.

Desde la llegada de los españoles, los indígenas se han enfrentado al irrespeto de sus costumbres, su cosmovisión y su orden político. La independencia no significó un cambio positivo en ese aspecto.”

Fueron muchos los caciques –significado del término que pueden encontrar en la Mochila del Filólogo en este mismo blog- que dieron la vida peleando por sus derechos desde el principio. Nuestros aborígenes supieron desde siempre que quienes habían llegado no tenían buenas intenciones. Así, entre otros defensores de su pueblo y su cultura, lo hicieron Kamakiri (o Camaquiri) y Cocorí -1544-; Coyoche y Garabito que se enfrentaron en 1561 a Juan de Cavallón y Arboleda, cuyo lugarteniente Antonio Alvarez Pereyra apresara al último, pero pudo recuperar la libertad para enfrentárseles posteriormente, cuando faltaban dos años para que llegara Juan Vázquez de Coronado, Alcalde Mayor; Aquitava y Chumazara, huetares -1569-.

La región de Desamparados fue habitada antes de la llegada de Colón, sus habitantes eran pobladores del Reino Huetar de Occidente, dominios del Cacique Garabito.

La región de Desamparados fue habitada antes de la llegada de Colón. Sus habitantes eran pobladores del Reino Huetar de Occidente, dominios del Cacique Garabito.

Debemos recordar también a Turichiquí del valle de Ujarrás, otro valeroso, vasallo a su vez del rey Fernando Correque: Turichiquí fue el dirigente de la resistencia indígena en 1568 cuando logró reunir a los hombres de varios lugares: Atirro, Corrosí, Turrialba, Ujarrás y El Guarco. El huetar logró que en 1568 el Alcalde Mayor de entonces, Pedro Venegas de los Ríos, lo visitara para una comida en sus dominios. Mientras se llevaba a cabo el agazajo y los huetares le brindaban una danza guerrera a los invitados (entre ellos 10 soldados, mestizos e indios esclavos), alguien arengó a los presentes en su lengua; entonces, los danzantes prorrumpieron en verdaderos gritos de guerra, y de la rivera de un río cercano salieron otros en pie de ataque. Los españoles huyeron a Cartago con dos soldados heridos y varias bajas en sus esclavos. La idea en firme de este cacique era atacar Cartago, pero la llegada de Pero Afán de Rivera en 1568 como nuevo gobernador, mantuvo la égida conquistadora. Rivera “encomendó” a Francisco de Estrada “el valle de Uxarraci y Turichiquí”; sin embargo, murió por mano de los nativos cuando -con su jefe Rivera- expedicionó a Tierra Adentro.

Los abusos de los españoles producían las rebeliones de los aborígenes: en 1610, el Useköl (máximo jefe religioso de los Bribris y Cabécares) Guaykara arrasó con su gente la Ciudad de Santiago de Talamanca, lo que obligó a los españoles a retirase de ese territorio; en 1613, el Blu Coroneo sublevó a su gente del este de la provincia colonial; la de los indígenas de Tariaca, al mando del cacique Antonio Carebe (1615), apresado por Juan de las Alas durante la gobernación de Juan de Mendoza y Medrano; la de Bartolo Xora (1616) y la de los indígenas de Aoyaque (1618), aparte de las ya expuestas arriba; en 1620, varios caciques fueron asesinados: Juan Ibaezara, Juan Serraba, Diego Hebeno y Francisco Kagrí. Luego, en 1662, el Blu Kabsi destruye la Ciudad de San Bartolomé de Duqueiba, que había sido fundada recientemente en los márgenes del Río Telire.

Pero, una de las más significativas fue la insurrección del Blu –jefe político y militar de toda Talamanca- Pablo Presbere –quien fuese más mago (un verdadero chamán) que guerrero, con muy buenas relaciones con el kapá–usékar, máximo líder religioso-, cacique de Suinse o Suinsi [palabra que proviene (del río) Tswi’tsi y que significa “espalda de armadillo”], del río Coén, porque logró reunir gente desde el Chirripó hasta la isla Tójar en la bahía de Almirante en 1709, llegando a quemar 14 iglesias misioneras, algunas guarniciones, casas y conventos y destruir imágenes y ropas; sin embargo, a pesar de los castigos aplicados en 1710, y siendo Presbere tomado prisionero en Biskichá, como dijera oralmente el awá Pedro García, la autoridad española no pudo durar. Fue la última vez que se vio españoles en Talamanca.

Escultura del Blu Pabru Presbri

Escultura del Blu Pabru Presbri

Una forma de ver la usurpación de la cultura, incluso, puede darse a través de un solo nombre: Pablo Presbere es el nombre del cacique en mención, españolizado; en realidad, se trata de Pabru Presbri donde Pres significa aguas salobres y –bri son los caños por donde corre el agua invernal en las amplias tierras escarpadas de las zonas talamanqueñas y, precisamente, de allí proviene el nombre BRIBRI [Bribritka].

Presbri era conocido como “Pa Blu” o “El rey Lapa” y siempre tuvo, con razón, desconfianza de los sacerdotes franciscanos. Así es como, precisamente, su rebelión se va a dar: con mucha malicia, un día 28 de setiembre se percata de que los franciscanos escriben cartas; sospechando algo, Presbri intercepta una que tenía como destino Guatemala. Se da cuenta de las intenciones de aquellos frailes, quienes con sus propias palabras afirmaban que debían: “…[sacar] (a los aborígenes) a la provincia de Boruca los que estuvieren cercanos a ella, y a Chirripó y Teotique los que pudieren salir por la misma razón (porque) sus tierras (son) malas para administrarlos (…) A esto se añade que dentro la montaña hay el peligro del enemigo que coja los ministros (frailes), como ya lo ha hecho (…) y tomaron las lanzas contra nosotros en tres ocasiones o cuatro.” Y luego hablan de que van a llevar a cabo sus propósitos con la ayuda de los soldados; es decir, trasladarían tres pueblos: sacarlos de sus predios, de sus hábitats; sus nombres: San Bartolomé Urinama, Santo Domingo y San Buenaventura.

La idea de la corona española era desarraigar a los nativos de sus tierras originarias para llevarlos a otros lugares donde probablemente iban a servir mejor como esclavos o a serles más útiles. Ese proceso de represión ya había empezado cuando Presbri junto con el cabecar –del que sabemos poco- Pedro Comesala, dirige la revuelta antiespañola. En Urinama, Presbri, los cabécares y los terbis dan muerte a fray Pablo de Rebullida y a dos soldados; mientras que del lado de Chirripó, Comesala y otros matan a fray Antonio de Zamora y a otros dos soldados. Luego, un contingente de aborígenes se fue contra San Juan en donde se hallaba fray Antonio de Andrade con una buena tropa. Los indígenas eliminaron cinco soldados y los demás -30 hombres y 18 soldados- lograron huir hacia Cartago.

Pabru Presbri, el guerrero

Pabru Presbri, el guerrero

La respuesta militar española local no esperó. Con ayuda de la Audiencia de Guatemala se hicieron de dinero, armas blancas y de fuego, pólvora y otras implementos. El gobernador Lorenzo de la Granda y Balbín planeó el ataque a Talamanca por dos frentes: 80 hombres dirigidos por J. de Casasola y Córdoba saldría a Talamanca por  el camino de Chirripó; y el propio gobernador con el fraile Andrade y 120 soldados lo haría hacia Boruca. Una vez allá publicó que todo aquel que no se sujetara a la voluntad del gobernador y capitán del rey moriría quemado. Finalmente, como dijimos atrás, Pabru Presbri fue apresado en el convento la Soledad junto con otros caciques después de que los españoles pasaran varios meses en Talamanca [ la nación de Ará ]; en el camino a Cartago murieron por castigos o malos tratos, o por haber huido, unos 200 cautivos; llegaron unos 500 que fueron repartidos como esclavos entre los expedicionarios.

El 1 de julio de 1710, Granda y Balbín sentenció a Pabru Presbri. Después de pregonarse su delito por toda la ciudad, el 4 de julio, habiendo libertado a su pueblo, fue arcabuzeado porque no había verdugo para matarlo “a garrote” (que consistía en un lento torniquete alrededor del cuello); luego, fue decapitado y mostrada su cabeza en lo alto de un palo para escarmiento de sus congéneres. Un 19 de marzo de 1997, la Asamblea Legislativa costarricense nombra a Pablo Presbere “DEFENSOR DE LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS”; pero esto, aunque es verdadero, es como una burla, ya que todavía hoy nuestros pueblos aborígenes siguen sufriendo grandes limitantes y calamidades de todo tipo.

Lo que debemos celebrar el año entrante sería los 300 años del héroe de Ará, del Blu Pabru Presbri,  quien lograra interinamente la independencia del único pueblo libre de Costa Rica (1710-2010), la nación de Ará.

Los conquistadores nunca nos dejaron, los filibusteros nunca se fueron.